
(Bio del grupo 2ª parte)
Tras la realización de una larga y exitosa gira para la presentación de su segundo álbum (como apunte, sólo hace falta recordar el concierto ofrecido en el FIB’98), Manta Ray deciden embarcarse en una empresa muy especial; realizar un concierto para cerrar la edición del festival de cine de Gijón del año 1999. Para ello, reúnen una serie de temas propios junto a otros ajenos de grandes compositores de música para películas: Nino Rota (buena versión de los asturianos de la archiconocida “The Godfather”), Henry mancini, Howard Shore (realizando un híbrido de su “Crash” con la instrumental “Adamo”), Ry Cooder (“Paris-Texas”), Ennio Morricone o “Everybody’s talkin’” de Fred Neil (en versión de Harry Nilsson; también habitual en el repertorio de Luna por aquel tiempo). El concierto se hizo llamar “Score” y fue un éxito. Los que no tuvimos la suerte de estar presentes nos tuvimos que conformar (que no es poco) con la grabación en CD y video del concierto (Astro, 2000-2001; el CD se regaló con un número de la revista Rockdelux). El listado de temas difería en los dos formatos: algunos de los del CD no aparecían en el video. Por otro lado, la calidad de este último no me gustó demasiado (algunos efectos visuales deslucían el resultado final).
Ese mismo año 1999 se publica un disco de remezclas del “Pequeñas puertas…” a cargo de un buen plantel de artistas de electrónica estatal. El artefacto, “Manta Ray vs. Cosmos: Remixes de Pequeñas puertas”. Pero, sin embargo, la gran noticia de ese año fue la “deserción” de Nacho Vegas del grupo. Dada su contribución a la guitarra y theremin y, sobre todo, al ideario del grupo, las dudas sobre la posible desaparición de Manta Ray se cernieron sobre nosotros (los seguidores/fans). Tras valorar diversas opciones – que incluían la sustitución de Nacho por otro guitarra -, se decidió continuar con el grupo tal y como estaba. Cada miembro exploró su espacio musical constatando que era posible mantener la identidad del grupo con la baja de Vegas. La marcha de éste, por cierto, fue amistosa. Como el mismo Nacho comentaba, llevaba tiempo queriendo hacer canciones en el sentido tradicional de la palabra (camino ya transitado en “Diariu”, su proyecto en bable junto a Ramon Lluis Bande) y finalmente se lanzó. Fue una decisión bastante arriesgada; sólo hay que pensar que salía de un grupo con una ascendente popularidad y éxito crítico, y se iba a dedicar a algo que era una anomalía en el panorama independiente patrio. Sin embargo, funcionó (pero esa es otra historia).
“Esperanza” (Astro, 2000) es el primer disco tras la marcha de Nacho Vegas y bajo los mandos de Kaki Arkarazo (un habitual desde entonces). La producción brilla notablemente respecto a sus albumes anteriores y la distancia entre estudio y directo se acorta. Es éste un disco más luminoso (aunque se oscurezca progresivamente), con profusión de cuerdas cortesía de Carlos Martínez (gran trabajo el suyo) y variado: del instrumental sintético de “Rita” a la industriosa “The ground is wet” hay un largo trecho; en el camino, toques “jazzísticos” en “No soy quien fui”, ecos de Corcobado, funk y varios hallazgos más. El álbum lo cerraba “Cartografies”, largo collage épico con voz a cargo de Mónica Vacas (Mus) y el propio Josele. Un buen disco, sin duda. Se realizó una edición limitada inicial con un segundo CD con un par de temas no incluidos en el disco y la toma en directo – del “Score” – de “Paris, Texas”. Recuerdo el concierto en Madrid de esa gira, fantástico, demostrando que la baja de Nacho Vegas no era irreparable. Aparte de repasar casi completo “Esperanza” y varios de sus temas clásicos (“Sol” como fetiche), hicieron una versión del “Heroes” de Bowie en plan VU – cantada por Nacho Alvárez -.
El siguiente paso discográfico de Manta Ray sería una nueva colaboración. Astro había editado el segundo largo de los murcianos Schwarz “Hard listening” en el año 99, un álbum con claros referentes a Spacemen 3 y a otros grupos “drónicos”, kraut, noise, etc. Nacho Alvárez lo escuchó y de ahí surgió todo. La empatía de los dos grupos fue instantánea, decidiendo realizar un disco conjunto, “Heptágono” (Astro, 2001) – una idea similar se había planteado años atrás con Diabologum, pero quedó descartado por las distancias geográficas entre ambos grupos y, supongo, por la turbulenta relación entre los dos líderes de la banda francesa -. Considero que es el álbum más alemán del grupo asturiano. Hay versiones de temas ajenos (Kraftwerk – como si la hubieran versionado Shellac -, Brian Eno – de este último ya habían hecho una versión en directo junto a Diabologum), temas intercambiados entre los dos grupos (MR realizan una versión de “I’m bored with rockandroll” de Schwarz que es un claro antecedente de “Don’t push me” de “Torres de electricidad”) y todos juntos (en la sintética y tortoisiana “Heptágono”).
Hasta el 2003 no habría nuevo largo de los asturianos. En el tiempo de espera, Josele y Frank publicaron un album como dúo. Se hicieron llamar Viva las Vegas (homenaje a Elvis o a los Dead Kennedys, supongo). El disco salió con Acuarela. Les debió gustar la experiencia en el sello de Jesús Llorente, ya que el combativo “Estratexa” fue editado en esta misma discográfica. Es bien sabido que el grupo quería una proyección fuera de nuestras fronteras que Astro no podía asegurar. Sin embargo, Acuarela disponía (dispone) de los contactos necesarios con otras disqueras americanas y europeas para una buena distribución en el extranjero. “Estratexa” (Acuarela, 2003) supone un cambio notorio sobre lo que había hecho el grupo hasta entonces. La voz de Josele aparece en contadas ocasiones – sólo cuatro temas cantados -, las guitarras son lacerantes y el ambiente general es “hardcore”. Manta Ray suenan absolutamente compenetrados, “como un puño” y cada vez queda más claro que esto no es (sólo) un ente musical; en las entrevistas concedidas para la promoción del disco se muestran, de forma clara, como cuatro personalidades bien marcadas y diferenciadas. Se presentan más políticos y más agresivos que nunca, desesperanzados con todo lo que les (nos) rodea. El sonido de estudio y de directo se dan la mano. Es el disco del grupo que menos he escuchado; en cambio, la crítica lo ensalzó de forma casi generalizada. No dudo de ciertos hallazgos sonoros, de su sonido compacto, de su actitud,… pero eso ya creía haberlo oído, más y mejor, en otros grupos. Puede que muchos aspiren a eso, pero Manta Ray están por encima de medianías. En cualquier caso, sólo hacía falta esperar al directo para dejar de dudar del futuro del grupo. Como curiosidad, en el concierto en Madrid (sala Arena) subió al escenario Nacho Vegas (ya convertido en estrella solitaria) para acompañarlos en la épica “Sol”.
Pasa el tiempo y, como los campos tras el barbecho, los asturianos han vuelto después de un paréntesis de tres años. En este tiempo, Viva la Vegas ha publicado su segundo largo, “dos”. “Torres de electricidad” (Acuarela, 2006) es el flamante nuevo album, auténtica síntesis caleidoscópica de los hallazgos del grupo en los últimos años. La gira de presentación comenzará en breve. Atentos, pues. No defraudan.